الأحد، 12 ديسمبر 2010

EL ALMA NO EXISTE PARTE I





El dualismo platónico -cuerpo y alma como substancias completas y enfrentadas- y el hilemorfismo aristotélico -cuerpo y alma como substancias incompletas formando una unidad- tuvieron su continuidad en el pensamiento cristiano con el agustinismo y el tomismo respectivamente. 


El cristianismo ha significado la peor  plaga de toda la historia de la humanidad, imaginemos nada mas a la Humanidad si el cristianismo no hubiera existido...definitivamente este mundo fuera mejor.


Nos enfrentamos hoy con la problemática cuerpo-alma dentro de la teología cristiana del Catolicismo y cuerpo-alma- y espíritu dentro de la teología Evangélica Fundamentalista (conocida hoy como Iglesia Evangelical).


La influencia tardía sobre el judaísmo y sobre el cristianismo de la cultura griega no se hicieron esperar, pronto el dualismo griego había condicionado el pensamiento judío y cristiano.


Dentro de los griegos el alma y el cuerpo son cosas distintas, unidas pero que al morir la una se separa de la otra.


El problema cuerpo-alma es sincrónico con la hominización. Más concretamente: con la experiencia original de la muerte y del más allá, que, si para los etnólogos constituye uno de los primeros datos de la hominización, también lo son de la religión -sepelio y culto de los muertos
Antes de la muerte se da cuerpo (X) + el  alma (Y); en la muerte se separan de algún modo cuerpo y alma, quedando únicamente cuerpo menos el alma. Si se da un más allá, sólo puede darse para (Y) que nosotros llamamos alma, en alemán se denomina Seele o "perteneciente al mar" (See: morada de los difuntos) y en latín anima.
En el año 45 a.C., Marco Tulio Cicerón concluía así la discusión sobre este término: "acerca de qué es en realidad el alma, dónde está y de dónde viene, no se está en absoluto de acuerdo". Unos veinte siglos más tarde podría volver a formular esta frase con más razón aún, ya que bajo este concepto subyace toda la antropología.
El problema cuerpo-alma será asimismo un tema fundamental de la teología cristiana, la religión del Verbo humanado y de la divinización del ser humano, pero no ciertamente desde sus comienzos y a partir de las fuentes primitivas. De hecho, lo que le da impulso a la temática cuerpo-alma es el dualismo antropológico que se basa en el análisis de la evidencia de la muerte: "el ser humano = cuerpo + alma".
Por el contrario, el pensamiento hebreo, formulado en el Primer Testamento, considera al ser humano de modo sintético, reconociéndolo así antropológicamente como un ser múltiple en la unidad. La Biblia distingue entre nefes (aliento, vida, sujeto de la vida corporal y de los deseos), ruach (la realidad espiritual del ser humano), basar (transitoriedad de la creatura) y leb (libertad personal de decisión). Pero estas realidades son simples aspectos del ser humano, grandiosa unidad global basada en ser imagen de Dios, realizada en el varón y la mujer, y que no es nefes + ruach + basar + leb, sino imagen de su creador como nefes, ruach, basar y leb. El Segundo Testamento radicaliza esta concepción por el hecho de que Jesùs es la imagen original de Dios. El ser humano es, pues, la imagen de esta imagen de Dios.
El acuerdo entre la teología cristiana y el antiguo pensamiento griego fue relegando al olvido la antropología inicial. La espiritualidad y el dualismo antropológico del pensamiento platónico y neoplatónico fascinó la devoción de los Padres. Cuerpo y alma ya no eran componentes equivalentes; se comportaban más bien como el carcelero respecto al encarcelado. La única aspiración de éste es la libertad: liberarse del cuerpo se convirtió en la gran aspiración del individuo. La antropología se escatologizó y la escatología se convirtió en patrimonio exclusivo del alma.
Gracias a la cristología, la teología cristiana no aceptó este segundo aserto, incluyendo en su fórmula de fe la resurrección de la carne. En cambio, el primer aserto se impuso sin dificultad hasta fines del siglo XX, cuando la dogmática desglosó un tratado específico de Antropología teológico. Hasta entonces se lo estudiaba en la teología de la creación o en la escatología, en un esquema bipartito:
1. Después de la muerte el alma sobrevive, ya que es inmortal, mientras el cuerpo se descompone.
2. En el juicio final el cuerpo resucita y se une al alma.
Esto llevó a establecer un estado intermedio para el alma sin cuerpo, en espera del destino definitivo. Pero, no obstante esta corrección, Platón había triunfado. La revisión de Tomás de Aquino, que ve en el alma y el cuerpo dos principios de la realidad "ser humano", pasó sin pena ni gloria y lo mismo ocurrió al secularizarse la antropología a principios del modernismo. Descartes dividió el ser humano en res cogitans (realidad pensante) y res extensa (realidad extensa) y esta visión perduró hasta el monismo materialista, para el que únicamente existe el cuerpo, mera materia, mientras el alma es un epifenómeno suyo. La discusión reciente sigue a este nivel. No se preocupa de cuestiones metafísicas, sino psico-fisiológicas, es decir de la relación entre psique y physis.
¿Y la teología cristiana? Sigue anclada en su esquema mental. La pregunta por el ser humano se concentra en qué ocurre después de su muerte. Desde mediados del siglo XX, los ataques de la crítica llevaron a un nuevo lema: resurrección en la muerte. Al morir, el ser humano fallece totalmente -alma y cuerpo-, superando así el platonismo. Pero es resucitado por Dios en su integridad -con cuerpo y alma- en un nuevo modo de ser.  Wolfgang BEINERT

Ya la posición de este Teólogo supera mucho la visión dualista del Catolicismo y Tripartita del Evangelicalismo.

LA visión de cualquiera de los Cristianismos es una especie de cuestión matemática en la que X es el cuerpo mas (+) Y que es el alma = el ser humano o X+Y+Z(espíritu)= ser humano, según el Evangelicalismo .

En esta visión reduccionista cuerpo y alma se separan. Pero como puede existir un cuerpo sin un alma y una alma sin un cuerpo, he ahí la absurdez y la inconsistencia de esta teoría.

En su absurdez dicen que por el poder de Dios subsiste la una sin la otra...vaya cinismo...

El alma, el cuerpo, el espíritu no son otra cosa que dimensiones de un mismo ser: el ser humano. Son aspectos que no se contraponen y que no pueden existir uno sin el otro.

El alma que en griego es psiche es la mente, el cuerpo es llamado soma o sarxs en algunos casos y el espíritu o pneuma es la fuerza vital del ser.

Hoy antropológicamente hablando somos una unidad sin división aunque pluridimensional.

La división puede ser sólo teórica pero no real, ya que según la experiencia del ser humano nunca esta dividido...pero haberse inventado una vida más allá de la muerte es uno de los argumentos donde la teoría de que el alma existe sin su cuerpo tiene su asidero.

No menos importante es el maniqueísmo, que solapadamente se encuentra en las teorías del cuerpo sin alma y el alma sin cuerpo...evidencia su rechazo a la materia...la cual es considerada como un accesorio...una envoltura...una banalidad.
Nosotros los jesuánicos amamos la Materia y reconocemos que Dios mismo es Materia, desde luego una especie de Materia aún no descubierta, pero no por eso menos real. Esperamos algún momento que nuestra Tecnología avance para detectarlo en toda su realidad.

Para nosotros esa división cuerpo y alma o cuerpo, alma y espíritu es producto de la insensibilidad, el odio a la materia, y la dualidad que se encuentra en el ser humano que debe ser superado para encontrase integro e integral con todo el Universo.

La división alma cuerpo ha dado lugar a las creencias demás estúpidas, sobre fantasmas, almas en pena , Purgatorios y demás tonterías que reducen la mente del ser humano a sus mas primitivas creencias.

Con el invento de un alma separada del cuerpo han fundamentado el  aparecimiento de los mediums, la magia y la superstición, el espiritismo y demás boberías...ven mis amigos que el cristianismo es fuente de todos los males que hoy sufrimos????

LA pregunta que aparecerá en la mente de muchos es y que pasa cuando morimos??? ; pero de dónde nace esta pregunta?? sino es  de un deseo ardiente por seguir existiendo, el rechazo radical a la no existencia, el miedo a los desconocido y a la muerte misma, el sentimentalismo sobre que les pasa a los seres queridos, la angustia de la Nada.

Cuando superemos estos miedos nos enfrentaremos a la pregunta sobre el más allá de manera que las respuestas no nazcan del miedo sino del amor y la fe.

Por ahora es más importante vivir en el mas acá que en el mas allá

هناك تعليقان (2):

  1. Te quieres imaginar el mundo sin Cristianismo, na mas anda a India y veras como esta la cosa. Cristo es la solución para todos los problemas de la humanidad. Armando Salas, Discípulo de Jesucristo.

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  2. Crees en la Biblia? sino de que forma puedes conocer a Dios?

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